En muchos hospitales, la planificación quirúrgica se ve condicionada por agendas que cambian a última hora, quirófanos infrautilizados y una lista de espera que crece mientras los recursos no siempre se aprovechan al máximo. La falta de coordinación obliga a reajustar continuamente la programación y aumenta la presión sobre los equipos.
Con SINASUITE Surgery, la actividad quirúrgica se planifica con orden y previsión. Los quirófanos se programan teniendo en cuenta su capacidad real, las intervenciones se organizan automáticamente según criterios definidos y cualquier cambio se ajusta sin romper el conjunto. Los recursos —personas, equipos e instalaciones— están visibles en todo momento, lo que permite decidir con rapidez y seguridad.
El impacto es inmediato: menos reprogramaciones, mejor uso de los quirófanos y una lista de espera más equilibrada. Los profesionales trabajan con mayor estabilidad y los pacientes perciben una atención más fluida, previsible y de mayor calidad desde el inicio del proceso quirúrgico.
Programaciones estables y ajustadas a la realidad
Priorización clara y reducción de tiempos
Visibilidad continua de personal, equipos e instalaciones
Validaciones y ajustes sin pérdida de control.
Procesos ordenados que mejoran la experiencia del paciente
Más uso real de la capacidad disponible
Más uso real de la capacidad disponible
Programaciones estables y ajustadas a la realidad
Priorización clara y reducción de tiempos
Visibilidad continua de personal, equipos e instalaciones
Validaciones y ajustes sin pérdida de control
Procesos ordenados que mejoran la experiencia del paciente
Más uso real de la capacidad disponible
Programaciones estables y ajustadas a la realidad
Priorización clara y reducción de tiempos
Visibilidad continua de personal, equipos e instalaciones
Validaciones y ajustes sin pérdida de control
Procesos ordenados que mejoran la experiencia del paciente
Organizar quirófanos, agendas y tiempos de forma coordinada, teniendo en cuenta la capacidad real y evitando cuellos de botella.
Construir y confirmar programaciones quirúrgicas que se mantienen en el tiempo, reduciendo cambios de última hora y cancelaciones innecesarias.
Ajustar la agenda quirúrgica cuando surge una urgencia o un cambio, sin desestructurar toda la planificación.
Gestionar de forma ordenada el preoperatorio, las valoraciones necesarias y el seguimiento del estado del paciente en cada fase.
Disponer de la información necesaria antes y después de la intervención para reducir riesgos y ganar seguridad.
Disponer de listas de trabajo y estado de pacientes en tiempo real para una visibilidad clara del bloque quirúrgico.
Registro manual de tiempos y formularios de seguridad quirúrgica.
Generar informes quirúrgicos con posibilidad de registro multi-equipo.
Registra incidencias y materiales utilizados de forma ágil desde la tablet, sin interrumpir el ritmo del quirófano.
Analizar indicadores y estadísticas de actividad y rendimiento para identificar mejoras reales en la operación diaria.
Realizar la extracción de datos para CMBD y listados de control de errores para seguimiento, control y mejora continua.
Registrar automáticamente cada etapa mediante sistemas RTLS para mejorar la eficiencia, el control y la trazabilidad quirúrgica.
Visualizar en tiempo real la demanda quirúrgica y el estado de cada solicitud.
Organizar aceptaciones y citaciones de forma ordenada para evitar retrasos y bloqueos en la programación.
Ajustar inclusiones, aplazamientos y derivaciones con codificación, manteniendo trazabilidad y coherencia en las prioridades.
Trabajar con preprogramaciones que facilitan una planificación más estable y reducen cambios de última hora.
La actividad quirúrgica se planifica y ajusta con criterios claros, evitando decisiones de última hora que generan desorden y presión innecesaria.
Quirófanos, equipos y profesionales se coordinan de forma coherente para aprovechar la capacidad disponible sin sobrecargas ni infrautilización.
Cada agenda quirúrgica se valida antes de ejecutarse, reduciendo errores, reprogramaciones y tensiones operativas.
Los cambios y los imprevistos se gestionan de forma ordenada, manteniendo la continuidad de la actividad quirúrgica.
Las prioridades se definen de forma transparente, facilitando decisiones justificables y mejorando la percepción del proceso por parte del paciente.
La planificación quirúrgica se apoya en procesos estables y escalables, preparados para adaptarse a la evolución del hospital.